El HTML de cada página y los archivos que incluye: imágenes (PNG, JPG, GIF, WebP), hojas de estilo, JavaScript, tipografías (WOFF, WOFF2, TTF, EOT) y archivos multimedia (MP4, MP3, WebM, WAV). Quedan ordenados en las carpetas images, css, js, fonts y media junto a las páginas, para que el archivo se vea sin conexión igual que en línea.
En parte. Guardamos lo que envía el servidor, y una aplicación de página única suele enviar un esqueleto HTML casi vacío que se rellena en el navegador. Los archivos llegan al ZIP, pero el texto visible puede que no. Los sitios clásicos y renderizados en el servidor —WordPress, TYPO3, generadores de sitios estáticos, la mayoría de webs corporativas— funcionan muy bien.
No. El descargador pide las páginas como lo haría un visitante anónimo, sin tu sesión ni tus cookies, así que lo que hay detrás de un inicio de sesión queda fuera de alcance. Guardará la propia página de acceso, no el contenido que protege.
No: el descargador no lee robots.txt ni evalúa reglas de rastreo. La responsabilidad es tuya: descarga solo sitios que te pertenezcan o que tengas permiso para copiar, y respeta las condiciones de uso de cada web.
Depende mucho más del servidor de destino que de nosotros. Descargamos cinco archivos a la vez; un sitio de unos cientos de páginas suele terminar en pocos minutos. Un proceso se interrumpe a los 15 minutos, así que los sitios muy grandes o muy lentos pueden acabar antes con un archivo parcial.
Si ya se habían guardado páginas, las conservas: el archivo parcial se comprime y se entrega en lugar de descartarse, y el indicador de progreso te dice qué falló. Solo un proceso que agota el tiempo límite o falla antes de escribir la primera página no produce nada.
Sí. Cada archivo se guarda exactamente como lo entregó el servidor: sin recomprimir, sin redimensionar y sin convertir de formato. Por eso el ZIP ocupa aproximadamente lo mismo que los archivos del sitio original.
No como restricción. Empezar en ejemplo.com/blog inicia el rastreo ahí, pero el descargador sigue todos los enlaces internos del mismo dominio, de modo que también pueden entrar páginas fuera de esa carpeta. El límite lo marcan el número de páginas de tu plan y una profundidad máxima de diez enlaces.
El pago se realiza a través de Stripe, que envía al instante un justificante por correo electrónico. Quienes tienen suscripción reciben además una factura completa por cada periodo de facturación, disponible en todo momento en el portal de facturación enlazado desde tu cuenta.
Desde tu cuenta, con un clic. La cancelación surte efecto al final del periodo que ya has pagado: hasta entonces tu plan sigue plenamente utilizable y después no se cobra nada más.
De una descarga: la dirección que introdujiste, el archivo resultante y su tamaño. Con cuenta, además tu nombre, tu correo electrónico y los datos de pago que gestiona Stripe. Los archivos se borran automáticamente: a las 24 horas en el plan gratuito y a los 30 días en uno de pago. Para eliminar una cuenta y todo lo asociado a ella, escríbenos y te confirmaremos cuando esté hecho.
Suele deberse a tres motivos: se alcanzó el límite de páginas de tu plan, el contenido se genera en el navegador en lugar de enviarlo el servidor, o los archivos están en otro dominio —una CDN, una plataforma de vídeo, un servicio externo de tipografías— que el descargador deliberadamente no sigue.